#TeAcuerdasDe

La mejor final de la Champions League

Muchos estarán de acuerdo conmigo y otros no, pero la mejor final de la Champions, por lo menos en los últimos 20 años, sin duda fue la número 50 de este certamen. Culminaba la temporada 2004/2005 y en plena época de los galácticos y del Barcelona de Ronaldinho, dos equipos de tradición llegaron a la tan ansiada final del torneo de clubes más importante del futbol. El Milán de Ancelotti y el Liverpool de Rafa Benítez, ambos equipos plagados de estrellas y que se vaticinaba un partidazo luego de que ambos equipos vinieran de una excelente temporada.

Yo estaría en tercero de secundaria cuando sucedió esto, mi padre ya estaba en casa esperando a que diera la hora para disponernos a ver el partido, deben de recordar que las finales de Champions antes se jugaban entre semana. El partido comenzó con un Milan controlador y apabullante, no dejaban de caer llegadas de los rojinegros a los ingleses, Kaká, Seedorf, Pirlo, Maldini, Shevchenko y compañía hicieron de las suyas durante todo el primer tiempo. El eterno capitán italiano abrió el marcador al primer minuto de haber iniciado el encuentro, con un gol de volea y el estadio en Turquía se volvió loco. Al minuto treinta, Hernán Crespo puso el dos a cero y antes de acabar el primer tiempo, el argentino estaba casi sentenciando la final con el tres a cero.

A ciencia cierta nadie sabíamos qué pasaba y recuerdo que mi padre me dijo que dejaría de ver el partido porque ya sabía que el Milan iba a ganar y por goleada, que era la historia del grande de Italia. Aún así continuamos viendo el partido y jamás nos vamos a arrepentir de haber tomado esa decisión. Ese Liverpool salió motivadísimo en el segundo tiempo, parecía que había querido que el Milan se fuera arriba en el marcador y los de Benítez comenzaron, por fin, a jugar. Recién arrancado el segundo tiempo, los reds ya se veían con otro rostro, el técnico español había cambiado a defensa de tres, sin duda era una apuesta agresiva y se veía que por lo menos buscarían el descuento.

Al minuto 54 Steven Gerrard habría puesto el descuento en el partido y el marcador ya no resultaría tan humillante, sin embargo, al minuto 56, Smicer con un tiro espectacular de fuera del área hacía que Dida se recostara sobre su portería, pero no impidió el 3-2… el milagro se estaba gestando. Para el minuto 58 Gerrard ya convertido en capitán condujo el balón hacia el área y Gattuso le cometería una polémica falta que fue marcada como penal. El encargado de cobrarlo sería el joven Xavi Alonso y con una mirada segura anunció a Dida hacía dónde iriía el balón, el portero atajó el penal, pero regaló un rebote, mismo que el español no desaprovechó y anotó el tercero. Los de Ancelotti estaba desconcertados, los milaneses no sabían que tren les estaba pasando por encima, en 5 minutos habían dejado ir una final que ya tenían en el bolsillo. A pesar de los intentos de empuje el desempate no llegó ni en los tiempos extras, la tanda de penales era inminente.

El portero polaco del Liverpool Jerzy Dudek había salido inspirado y había hecho dos o tres atajadas que evitaron que los rojinegros, vestidos de blanco aquella noche, se adelantaran de nuevo en el marcador. Incluso puedo recordar que los medios argumentaron que el Papa Juan Pablo II, compatriota del arquero y quien había muerto apenas uno mes antes de la final, lo había ayudado esa noche en sentido sarcástico y tratando de dar explicación a la gran actuación del portero.

Los lombardos con un rostro desencajado iniciaron la tanda de penales y fue Serginho quien se encargó de colocar la esférica en la fila 30 del estadio. Hamman por los rojos anotó. El Milan se sentía seguro pues su segundo penal lo cobraría un legendario, Andrea Pirlo quien ante un Dudek que se adelantaba uno o dos metros cada penal, falló y la noche se convertiría en una pesadilla para los italianos. Finalmente, Cissé, Tomasson, Kaká y Smicer cumplirían con su responsabilidad, pero el Liverpool estaba arriba por un gol y ahora era turno del killer milanés, Andriy Shevchenko quien falló su oportunidad ante el portero polaco y los ingleses explotaron en júbilo, pues habían ganado la copa.

Un día que guardaré siempre en mi memoria futbolística.

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Soy historiador, pero siempre quise ser periodista deportivo... Recurro a datos históricos como argumentos válidos para defenderme cuando no tengo la razón.

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