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#TeAcuerdasDe la forma de vivir un clásico

Esta semana es diferente, se vive de forma distinta y el ansia porque llegue el fin de semana es mayor. Para esto hay una sola razón, sólo hay un partido que provoca eso en mi, y ese encuentro es el Chivas enfrentando a las águilas. Ver en la cancha, en el rectángulo verde, camisetas rojiblancas y azulcremas solo quiere decir que estamos por vivir el único clásico que existe en el fútbol mexicano, el súper clásico.

Mi amor por la rojiblanca comenzó en los años ochentas. En la temporada 83 – 84 cuando vi aquella final donde las águilas se coronaron de manera sospechosa (aunque los aficionados americanistas nunca lo reconocerán) frente a un equipo donde militaban solo mexicanos y eso hacía mucha diferencia.

Empecé a seguir los partidos de Chivas, mis primeros ídolos nunca pudieron ser mejores. Javier Ledezma, Fernando Quirarte, «Concho» Rodríguez, Eduardo de la Torre y el maestro Benjamín Galindo marcaron mi infancia y mi amor por este deporte. Veía como se mataban en la cancha, el amor que demostraban hacia la institución y la manera que sudaban la camiseta era única.

Después de eso viví varios clásiscos, en muchos de ellos perdimos, alguno que otro ganábamos pero siempre el odio hacia los amarillos se incrementaba. Irle al América era sinónimo de arrogancia, de ególatras y sobre todo de ser muy soberbios. Presumir el dinero que invertía televisa en ese equipo siempre generó algún tipo de odio deportivo hacia ese equipo.

Lo que son las cosas, mis mejores amigos son americanistas. Con muchos de ellos he visto diferentes clásicos, en algunos me ha tocado festejar el triunfo, en otros tantos tengo que sufrir la derrota y soportar las burlas de mis amigos, pero esto al final es un juego y después de que pita el árbitro, tan amigos como siempre.

Los días previos al juego son llenos de nervios, de leer declaraciones de uno y otro lado. Los técnicos y sus conferencias de prensa. Después, en casos como este fin de semana, esperar al sábado para que llegue el rebaño a la ciudad de México y ver el recibimiento, observar y escuchar los cánticos de las diferentes porras y en ocasiones recientes que el equipo salga con su afición es sumamente emocionante para mi.

El perder no está en la mente aunque parezca inminente, aunque el rival luzca muy poderoso este juego se desarrolla de forma diferente. Los jugadores dan mucho mas del cien por ciento y es por eso que el rival que luce como víctima en muchas ocasiones termina por llevarse el partido.

Los clásicos son eso, un juego donde salir a la calle con la camiseta puesta y portarla con orgullo es una obligación con la fiel convicción de que tu equipo ganará y pensar que puedes humillar al rival en su casa no tiene precio. Recuerdo aquella goliza de Chivas en Guadalajara en la temporada de Invierno 1996 o cuando el América nos pasó por encima en Guadalajara en la temporada 94 – 95 (dicho sea de paso, el mejor América que me ha tocado ver).

Veré este clásico como he visto todos los anteriores, con nervios, gritándole al árbitro o al rival y deseando con todas las ganas gritar goles de mis Chivas, pero si no hay y tengo que soportar una derrota estaré ahí apoyando al equipo de mis amores. Criticando los errores pero sin dejar de apoyar porque al final un buen aficionado tiene que estar en las buenas y malas, pero en las peores (como lo es perder un clásico) hay que estar y morir en la raya por tu equipo, al menos yo así lo he hecho.

Ojalá ganen mis Chivas el próximo domingo, confío en que así sea.

Juan García

Padre de una hermosa nena, esposo de una gran mujer y aficionado a Chivas, Barça, Liverpool y River Plate. Chofer certificado  ese soy yo y ¿tu?

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