Columnas

¿Más que un club?

En el fútbol encontramos una frase tan trillada para directivos, entrenadores e incluso los jugadores, “ningún jugador esta por encima del club”.

Y es que hemos visto desfilar a las figuras de clubes importantes que se van por la puerta grande y otros que son obligados a salir por la puerta de atrás, pues reconocen que han cumplido su ciclo en el club muy a su pesar. Y otros como el F.C Barcelona y Lionel Messi, quien se aferra a continuar una historia a la que ya hay poco histrión por desarrollar.

El F.C Barcelona y todo lo que está en torno al club, se mueve al compás de lo que diga el genio argentino; pues su palabra tiene el peso para mover y disponer de los integrantes del club como si fueran piezas de ajedrez. Y es que no es un secreto a voces, que el club catalán se contonea al ritmo que marca el 10.

Como muestra está la salida de Abidal, quien meses atrás había marcado su sentencia final en el club culé, al desnudar y sacar a la luz pública los problemas que ya se evidenciaban en el seno del vestidor blaugrana, lo cual causó el divorcio con los capitanes del equipo, entre ellos el mandamás de la escuadra “Messi”.

El otro que estaba a tiro de cañón era Quique Setién, pues desde la Supercopa de España, se evidenciaba una falta de compromiso del equipo hacia él, lo cual terminó por tambalearse al perder la liga, frente al Real Madrid que lo supero en el mano a mano y le terminó sacando un titúlo que hasta marzo, poseían los catalanes. Lo único que prolongaba su agónico desenlace al frente del Barcelona, era la posibilidad de hacerse con la Champions League, posibilidad que fue mermada después del histórico ridículo que se gestó en el Estadio da Luz de Lisboa, frente al Bayern Munich.

Esa noche que para algunos es mágica, se convirtió en la noche de terror que terminó por sacudir un vestuario roto y sin un liderazgo marcado, un equipo que ha cumplido un ciclo y que tiene que renovarse o seguir viviendo de sus últimas glorias y no aferrarse a sostener a leyendas que solo dejan migajas para un club que les dió la gloria.

Bartomeau ha puesto todo a disposición de su activo más importante y es que es capaz de iniciar de “cero” pero con un hombre que diseñara el vestuario al mero estilo del club de Toby, donde solo tengan cabida sus amigos, como Ter Stegen, De Jong, Lenglet e inclusive un inoperante Griezmann. El aún presidente del club diseñará el vestuario del Camp Nou a la completa voluntad de Lio.

Koeman ha sido el elegido por la cúpula culé, un tipo de casa y que conoce la estirpe catalana, la gran incógnita, es saber si el holandés permitirá que el 10, le diga como tiene que desenvolverse, como si fuera un Tango en el que el rosario, marcara el ritmo una vez más; o si Koeman marcará su terreno como el férreo jugador que fue y le hará saber que lo importante es recuperar la hegemonía de un club como es el F. C. Barcelona y no el equipo de Lio Messi.

@laplumadetovar

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