Columnas,  Fútbol Europeo

La deuda del fútbol inglés con los LGBT

«I take everything for what it is and I never try to change it»

Fragmento de la canción Papercut de Kevin Abstract

Para los fanáticos de la Premier League recordarán que en diciembre regresó la campaña Rainbow Laces, para los que no la conocen consiste en una campaña de inclusión LGBT, los clubes en sus redes sociales cambian sus fotos de perfil con la famosa bandera arco iris la cual es colocada también en los corners, los capitanes también usan su brazalate alusivo y los jugadores usan en sus tacos lazos de colores; todos estos actos tienen un beneficio para la asociación Stonewall que ayuda a las personas de este ramo social a tener apoyo de todo tipo en lo legal psicológico, educativo y hasta empoderarlos; todo esto suena bastante prometedor e inclusivo pero no todo ha sido miel sobre hojuelas.

Rainbow Laces ha recibido muchos comentarios negativos sobretodo en las redes sociales de los equipos más populares de Inglaterra, cuando estos cambiaron sus fotos de perfil alusivos a la campaña sobresalieron comentarios machistas, homofóbicos e incluso amenazas de muerte a quienes aplaudían la campaña, situación que alarmó a algunos clubes, uno de ellos el Arsenal quienes a través de un comunicado se dijeron orgullosos de representar la campaña y que ayudaran (aficionados y rivales) a reportar cualquier comentario anti-LGBT; hay que tomar en cuenta que los clubes ingleses tienen un gran mercado en países donde cualquier actividad de tipo homosexual es considerada un delito (lugares donde predomina la religión musulmana por ejemplo) o donde la homofobia es un problema social (América Latina por ejemplo) ¿Es preocupante saber que parte del mercado es discriminativo y evita el crecimiento de otro segmento? Por supuesto, sobretodo en una liga tan avanzada como la Premier, pero importa más vender, crecer en popularidad y que la gente vea sus partidos antes que prohibírselos; aunque este es el menor de las problemas en este asunto.

Hay que recordar que varios clubes no solo de la Premier League sino del Championship son manejados por empresarios o consorcios provenientes de países donde asesinar miembros de la comunidad LGBT por la vía «legal» o «religiosa» es parte del día a día, el ejemplo más claro, el Manchester City, aunque también está la inversión del Nottingham Forest (Emiratos Árabes Unidos), Aston Villa, Hull City (Egipto), Chelsea, Bournemouth (Rusia), Everton (Irán), Sheffield United (Arabia Saudita), Barnsley, Cardiff City, Queens Park Rangers (Malasia), Fulham (Pakistán) y lo que se vaya acumulando en la semana; aquí es inevitable negarle el acceso a la inversión sobretodo cuando la economía de algunos de estos clubes han estado comprometidas y sobretodo porque para algunos representan todo para una ciudad, de igual manera hay que reconocer que los dueños de los ya mencionados han mencionado poco o nada al respecto y lo mejor es que mantengan así su postura, desgraciadamente de ideales no viven los clubes ni tampoco se pagan las nóminas de todos.

Y hablando de nóminas estamos olvidando a los protagonistas más importantes de este deporte, por supuesto, los jugadores, una pequeña parte de haber creado Rainbow Laces y que existan asociaciones como Stonewall se debe por supuesto a incentivar la inclusión, pero también tiene sus antecedentes, el ejemplo más claro podría ser el de Justin Fashanu, primer jugador en declararse públicamente gay en la década de los 80 y parte de los 90, en el documental Forbidden Games: The Justin Fashanu Story (que se encuentra disponible en Netflix) se comenta el pésimo manejo de la homosexualidad del ex jugador del Norwich City y el Nottingham Forest, aunque la indisciplina del jugador cobró factura lo cierto es que la ignorancia de la época por parte de la prensa, aficionados, técnicos y directivos fue un factor importante y eso colaboró a que el jugador se viera necesitado de acudir a los bares gays de la época dejando de lado las concentraciones e incluso involucrarse con miembros del Parlamento Británico; eso sin contar los escándalos que lo llevaron a su suicidio en 1998; estamos hablando de las consecuencias de la frustración, la poca o nula libertad de expresión, la legislación tardía y la cultura machista con la cual tienen que lidiar varios jugadores, sumarle el temor de salir del clóset y ser acosados nuevamente por la prensa británica como pasó con Fashanu, una que hasta pagaba para que este diera declaraciones al gusto de ellos.

 

Y aquí entra otro punto, la ética de los medios, también ha sido uno de los factores que han entorpercido que existan más jugadores declarados abiertamente gay, los medios británicos son reconocidos por su excesivo sensacionalismo y eso es demasiada presión no solo para los jugadores sino incluso para su entorno futbolístico, hacen que los ojos de los aficionados se fijen únicamente en este obstruyendo incluso su nivel en partidos determinantes sin importar si se juegan el título, los torneos europeos, el descenso o el ascenso; si bien los clubes ingleses son reconocidos por mantener su postura en cuanto a imagen y cuestiones personales de los jugadores lo cierto es que en el tema psicológico están quedando a deber; pareciera incluso que el tema LGBT está todavía en la prehistoria a pesar de la campaña de Rainbow Laces.

Conclusión: ¿Por qué estamos hablando exclusivamente del fútbol inglés cuando en todo el mundo hay problemas de inclusión? No hay que negar que este problema es prácticamente mundial pero en el caso del Inglaterra estamos hablando de los inventores de este deporte, de la considerada mejor liga profesional del mundo, una donde la gran mayoría de sus plantillas son millonarias y donde sus jugadores tienen un nivel de vida que les puede otorgar muchísimas facilidades, sin mencionar que viven en un país totalmente avanzado con una legislación pro-LGBT envidiable entonces ¿Por qué no ha habido otro jugador que haya salido del clóset? Hay que reconocer que desde el inicio del proyecto Premier League se ha hecho mucho por la inclusión de razas, religiones y nacionalidades, pero en el tema de las preferencias sexuales siguen quedándose muy atrasados, no existe un trabajo de como sobrellevar los escándalos, el acoso de la prensa, la actitud de los aficionados dentro y fuera de los estadios; para los clubes y la Selección Inglesa «existe mucho riesgo» en las ventas, patrocinadores, derechos de transmisión y entradas y también mientras los jugadores no se unan o se mentalicen ante esta situación y quieran arriesgar todo con tal de tener estabilidad en su vida privada y alentar o inspirar a otros a hacer un deporte más inclusivo seguirá imperando el negocio sobre los ideales.

Hugo Luna

Un Yaqui que le va a los Pumas.

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