Columnas

Harto de la Liga MX

Es muy complicado defender ‘nuestra’ Liga en estos momentos. Tuvo que llegar una pandemia que paralizó al mundo entero para que nuestros directivos y dueños de equipos tomaran varias decisiones que sin duda, nos terminan de demostrar una vez más, porque nuestra liga que siempre tiene sueños guajiros con ser de primer mundo, sea siempre algo peor que tercermundista inclusive.

Antes de hablar de lo que sucede con el Morelia, los dueños y directivos de nuestro futbol encabezados por el impresentable Alejandro Irarragorri decidieran acabar con los sueños de doce equipos (uno de ellos, el Tampico, propiedad del mismo Irarragorri) de algún día ganarse el ascenso de manera deportiva a Primera División para confinarlos al menos por los próximos 5 años a una Liga de Desarrollo cuyo objetivo será el de formar futbolistas pero ¿cómo formarlos si no hay ningún estímulo o aliciente para ganar dicha Liga? Si de por sí, el Ascenso MX estaba en una condición precaria por el desinterés de la gente en sus mismas ciudades reflejada con esos estadios vacíos que vemos semana a semana, terminaron de sepultarles la única ilusión de algún día ser plaza de Primera División. 

Y también, queda claro que Alejandro Irarragorri, quien llegara al Santos Laguna en 2007 con un proyecto ambicioso como entonces presidente del club de refrescar y revolucionar una camada de directivos anclados en prácticas que favorecían el negocio sobre lo deportivo e ilusamente creíamos que iba a ser una de las pocas caras que voltearían esas antiguas prácticas pero resultó ser igual e incluso hasta peor que varios de ellos. 

También está en puerta según comentan los medios de comunicación, una posible fusión en 2026 de la Liga MX con la MLS aprovechando la organización del mundial de ese año para fortalecerla… al menos en lo económico, porque si algo nos ha quedado claro en los últimos años es que si bien la MLS no es capaz de competir deportivamente con nuestros equipos (evidenciado cada Concachampions anualmente) pero sí, se fortalecería en lo único que le interesa a nuestros dueños y directivos: el dinero.

Y no, sé perfectamente que el fútbol es un negocio (y vamos, debe serlo), pero para que el negocio sea próspero, también es una realidad que deben tomarse decisiones en base a lo deportivo. Una buena Liga en lo deportivo también genera un mayor negocio, pero esa parte la olvidan los dueños y directivos de la Liga y el resultado es que exceptuando quizás los equipos regios, es más común ver los estadios de Primera División con entradas paupérrimas y hasta los Clásicos difícilmente llenan los estadios (también el factor de la violencia tiene un peso dentro de este fenómeno), pero queda claro que el espectador cada vez tiene más desinterés en nuestra Liga y con justa razón, ya que la calidad del producto es cada vez menor.

Lo del Morelia nos lleva a otro tema. ¿Cómo puedes pedirle a aficionados de ciudades como Querétaro, Ciudad Juárez, San Luis, entre otras a arraigarse con sus equipos si no existen garantías de que el día de mañana sus clubes desaparezcan? Ciudad Juárez por ejemplo, ha visto desfilar a 3 clubes diferentes en menos de 30 años (Cobras, Indios y ahora Bravos) donde si bien ha rendido la novedad de volver a contar con fútbol en dicha plaza ¿Qué garantías hay de que Bravos esté vivo en 10 años? En el caso de Querétaro hemos visto como año con año se hacen de una plaza, un nuevo dueño, ascienden y descienden y el equipo lejos de crear carisma se vuelve incluso un equipo descafeinado y corrupto, mientras que San Luis probablemente tendrá el apoyo del Atlético de Madrid, pero ¿Los españoles seguirán creyendo en esta liga después de lo ya visto actualmente?

Si un equipo que llevaba casi 70 años de existencia se está yendo de la noche a la mañana para irse a un lugar sin tradición futbolística y más bien, es un destino turístico, ¿qué le puede esperar a esta clase de clubes? Nuestros directivos no aprendieron nada de la lección que debió dejar el Atlante que se fue a Cancún, otro lugar turístico sin arraigo futbolero donde muy a duras penas llevaban a menos de 5,000 personas por partido en sus últimos años en Primera, ¿qué razones podemos tener para ilusionarnos que la mudanza de un equipo que ya estaba plenamente arraigado en su ciudad como el Morelia, funcione en Mazatlán?

Entendemos que hay intereses deportivos (y hasta políticos) por tener un equipo de fútbol, que el dinero llama dinero, desgraciadamente este sistema de dueños y franquicias ha hecho que deambulen plazas y plazas, salvo casos obvios como América, Guadalajara, Pumas, Cruz Azul, Monterrey, Tigres, León y quizás Pachuca los demás se vuelven una incógnita lo que evita el ya mencionado arraigo, las oportunidades para futbolistas y de crear una cultura deportiva a nivel nacional y tener esa famosa liga de primer mundo, en Inglaterra estos cambios serían impresentables e incluso llegaría a la Cámara de los Comunes, en España habría protestas masivas en dichas ciudades y hasta repudio a la nueva franquicia por parte de los rivales, en Italia ya habrían quemado todo, en la Bundesliga la mismísima Angela Merkel hubiera puesto cartas en el asunto, en Brasil no dejarían salir de su casa a los dueños y en Argentina los aficionados hubieran puesto el dinero de sus propios bolsillos para evitar la mudanza; las diferencias están también en cuanto nos importa el fútbol a los aficionados, medios y directivos.

En menos de un mes, ‘nuestra’ Liga MX dio una lección más de cómo no hacer las cosas y lastimar de nuevo a su consumidor final: el aficionado, que cada vez más muestra el claro desinterés en el producto. La gallina de los huevos de oro no durará siempre, directivos y dueños cada vez más, se esfuerzan en matar progresivamente la poca pasión que queda por nuestro fútbol.

Alberto Dominguez

Escribiendo de fútbol, mi hobby favorito.

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