Columnas,  Rusia 2018

¿Ahora qué?

Terminó la Copa del Mundo y con ella el fenómeno mundial del «todos están viendo fútbol», se van esas charlas informales con compañeros de escuela, oficina y familiares sobre los partidos trascendentales, o simple quejas sobre el accionar nacional. Con la partida de la disputa mundiales que ocurre cada cuatro años nos queda un vacío existencial dentro de los aficionados al balompié.

Sin duda fue una Copa Mundial diferente, de principio a fin, ya que no contamos con la participación de Italia y Holanda, equipos que definieron escuelas y generaciones de jugadores así como de aficionados a lo largo del mundo y de la historia. Presentando a una Alemania y Argentina que no pudieron hacer más por ellos mismos, cayendo victimas de malas decisiones y el azar que siempre existirá en el rectángulo verde.

Muchos te dirán que fue un «mundial horrible», porque siguen creyendo que el fútbol se detuvo en los ochentas, la época donde las limitaciones tecnológicas impedían a los equipos conocer a fondo a su rival, ahora todos estudian más, se instruyen más y los clubs donde militan los jugadores de cada selección hace lo mismo, ¿porqué cambiar y lanzarse a ciegas ante la menor provocación?

Teniendo una nada despreciable cuota de goles (169) y varios juegos donde se superó la barrera de cuatro goles incluyendo la misma final que suele ser un juego de mucha tensión. Cada quien tendrá sus gustos sobre la «forma» en que deba jugarse, pero algo que no podemos negar es que el fútbol evoluciona y dicha evolución la ha llevado y llevará a ver las distancias acortarse, a cada vez menos ver marcadores estratosféricos y más juegos cerrados donde cada jugada puede ser la diferencia.

También vimos un Mundial donde quedó más que claro que ningún hombre es más que la suma de todos, caso concreto de Messi y Cristiano que a pesar de ser los más grandes de la actualidad no pudieron hacer más que lo que su propia humanidad les permitía. Entre generaciones perdidas, bajo nivel de una selección en general y un ambiente pantanoso que hundió a ambos astros en el mismo escalón.

Fue un torneo de sorpresas, de emociones y de incertidumbre total. Aún cuando la organización se había dado para que el guion fuera como usualmente es pudimos ver varios giros de trama que no hicieron mas que emocionar y encariñar a algunos. Como una gran película donde el que pensabas no podía llegar llega, aunque sin victoria pero con la certeza de que falta menos para ese «destino».

Ahora queda volver cada quien a las ligas que siguen y esperar ver algo bueno (no «mejor» ni siquiera «cercano»), sino algo que nos agrade o al menos un pequeño avance, aunque en el caso mexicano lo que sigue será de muy baja calidad y la caída de nivel con respecto a la justa mundialista será muy grave, notoria y quizás queramos cambiar el canal, ya dependerá de cada quien.

Alejandro Guerra

Diseñador Gráfico || Podcaster en  y  || Monas Chinas y Fútbol || Dibujo, escribo y a veces canto

WP Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto: